30 de abril de 2012

El cuento de Altaïr





“A veces importa más a dónde vamos que de dónde venimos.” Pep Bernadas.

Érase una vez un antropólogo que, en la búsqueda por comprender las dinámicas sociales, por entender al mundo y a todo lo que conlleva, decidió escoger el camino del viaje.

De rostro amable y mirada afectuosa, no pierde la sonrisa en una charla que refleja un alma soñadora que no se pierde en los sueños, sino que va por ellos, los busca y los encuentra; los atesora y no los deja, los defiende y los alimenta para que no mueran. Es, en mayúsculas, un viajero.

Con cierto asombro y expectación, el equipo Kompaso permanece atento a las palabras que, con el cuidado de quien las crea, nos cuentan la historia de algo más que un sueño: Altaïr. Y es que Altaïr es el sueño convertido en algo más que una librería de viajes, algo más que una agencia, Orixà, algo más que una revista con contenido y sentido de viajes que lleva el mismo nombre. Es todo ello y más, es una puerta abierta, una invitación como su lema indica ‘a ir más lejos’. Es el resultado de una búsqueda sincera y de horizonte despejado, soñadora pero analítica y especializada. Una genuina definición de comunicación de viajes.

Fotos: Arlene Bayliss 


La librería  

Con la insignia de ser la librería especializada en viajes más grande de Europa, Altaïr nace en Barcelona en 1979 y ocho años más tarde en Madrid. Un espacio cultural para hablar del mundo en serio desde el viaje; creado para generar encuentros con los viajes y viajeros, con las ideas del viaje, la conexión y los proyectos que estos encierran. La conjugación en todos los tiempos del verbo viajar, una invitación a seguir buscando.

Y todo ello gracias a un fondo con más de sesenta mil referencias que atesora la familia Altaïr en una entregada convivencia con la atmósfera de la literatura, del periodismo, de la información. ‘No somos vendedores, somos anfitriones’, revela sonriente. Dos alargadas plantas divididas por numerosas secciones que se diferencian por continente, por países, ofreciendo narrativa, guías, cartografías, aventura, música, libros ilustrados, ensayos, naturaleza, gastronomía mundial, artes, oficios y culturas. Trazos de viajeros, novelas, comics, revistas, diccionarios, películas, documentales, cuadernos de viajes y agendas. Incluso, una pizarra y bitácora  donde viajeros buscan compañeros de viaje, viajeros que buscan un viaje y viajes buscando viajeros.

Recorrer Altair es preguntarse a uno mismo: ¿Cómo no soñar cuando los sueños se exhiben? Decía Antonio Machado que ‘si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar’. Despertar, añadimos nosotros, a través del viaje.  Historias que se convirtieron en tales porque alguien las escribió, en un objetivo por compartir, contar, explicar y desmembrar.

Entrar en el mundo Altaïr es permitirse entrar en los viajes desde la perspectiva soñadora, la comunicativa, la del contenido reflexivo, la que se desprende de la cotidianidad para pensar en lo imaginado. Dejando fluir el pensamiento que al sólo permitirle nacer, se convierte y toma forma de viaje, de sueño, de reflexión, de literatura.

Este maravilloso cuento continúa con el estímulo de seguir creciendo, de seguir caminando, compartiendo y motivando el viaje. En esta inagotable llamada a la curiosidad, Pep Bernadas nos lanza un sabio consejo: ‘Hay que mojarse. Atreverse es la base de todo’.


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